Possunt quia posse videntur [1]. (Eneida 5, 231.)
Uno de los más grandes poetas de todos los tiempos, una de las plumas más hábiles de la Antigua Roma, pero… ¿qué sabemos de Virgilio?
Sabemos que nació cerca de Mantua, en el seno de una familia humilde y que recibió una educación esmerada, nuestro joven Virgilio estudiaría retórica y poesía, apoyado por Mecenas (el original ¡eh! el primer mecenas que daría nombre a los demás).
Los primeros años de formación de Virgilio se desarrollarían en Mantua, después se trasladaría a Nápoles, y visitaría otras ciudades italianas como Milán.

Perteneció al círculo de los poetae novi, cuyo estilo impregnaría sus primeras composiciones. Trabó amistad con Horacio y con el emperador Augusto, como vemos era un hombre querido por la corte, y por los círculos literarios.
Virgilio fue un hombre que se interesó por todos los saberes, desde Medicina a Biología, pasando por la Filosofía y las Matemáticas, fue un poeta de vasta cultura, conocimientos que se vislumbran y proyectan en sus obras.
Son famosas sus Bucólicas, pero su obra cumbre y que le absorbió por mucho tiempo fue la Eneida, con cuyo extracto hemos abierto este artículo. Para escribir esta obra épica, viajó por Asia Menor y se documentó sin descanso, dejándonos (a pesar de que la quiso destruir, Augusto salvó el manuscrito tras la muerte del poeta) una de las mayores glorias de la Literatura Latina.
¡Os invitamos a leer a Virgilio, no os arrepentiréis!
Miriam Sivianes Mendía,
H de Humanidades
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[1] ”Pueden los que creen que pueden”.




