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El Anticristo

07 Ene

El Anticristo

         Hace unos días H de humanidades estrenó otro de sus muchos proyectos, la tertulia literaria Café con Nietzsche, con la que continuaremos próximamente. Con este nombre, la tertulia pretende ser una herramienta con la que profundizar en ciertos libros que consideramos importantes o que nos llaman la atención por un motivo u otro. Y para esta primera reunión, ¿qué mejor que escoger una obra del filósofo que da nombre a nuestra humilde tertulia? Por ello, elegimos tomar nuestro primer café dándole vueltas a El Anticristo. El café estaba servido, con alguna cucharada de polémica, y uno de los tertulianos, el nuevo háchido Enrique Anarte Lazo, recogía en papel sus impresiones de la tertulia, con las que os dejamos a continuación:

             “Algunos hombres nacen póstumos”. Ésa es, probablemente, una de las citas del filósofo alemán en la que mejor se autodefine. Su obra, hoy en día considerada inmortal, comenzó a recibir un amplio reconocimiento a partir de la segunda mitad del siglo XX, es decir, cincuenta años después de su muerte. Es una de esas voces que el mundo tarda décadas, a veces siglos incluso, en digerir, y para las que sus contemporáneos no están, en la mayoría de los casos, preparados.

Nosotros decidimos rendirle tributo a este “Maestro de la sospecha” con una tertulia sobre uno de sus textos más influyentes: El Anticristo. Maldición sobre el cristianismo. Publicada en 1888, supone una crítica abierta pero constructiva al cristianismo, en el que Nietzsche identifica todo el mal social y moral.

Empezamos pocos, pero poco a poco fueron llegando más participantes, que aportaron su visión personal del libro, del autor, y de los diversos temas tratados. Cierto es que muchos de los que asistimos no habíamos leído el libro, pero finalmente todos, tanto los más bañados en la filosofía nietzscheana como los neófitos de las Humanidades, nos enzarzamos en el entramado y variado debate que surgió durante la hora y media que estuvimos reunidos.

A grandes rasgos, en El Anticristo nuestro autor niega el cristianismo porque considera que se trata de una religión que niega la vida. Se trata de un nuevo tipo de positivismo, un canto a la vida terrenal que se opone a la arraigada ideología cristiana. Para Nietzsche, Jesucristo es el único cristiano real, el resto es producto de la degeneración de sus dogmas.

A partir de aquí empezaron ya a surgir las primeras polémicas, principalmente entre defensores del cristianismo y sus críticos. ¿Es posible que en las convenciones cristianas existan contradicciones con respecto a lo natural del ser humano? El vitalismo de Nietzsche le impide aceptar, por ejemplo, que la compasión sea natural, lo cual le lleva a inclinarse hacia el darwinismo social: “Los débiles y los malogrados deben perecer, y además debemos ayudarles a perecer”.

Este debate religioso derivó, como era de esperar, hacia la Iglesiaactual y sus contradicciones. Temas como la actualidad de la ley natural de Tomás de Aquino, la  necesidad o no de la jerarquía eclesiástica, la validez del Antiguo y del Nuevo Testamento o las diferentes perspectivas de la tolerancia en las religiones politeístas y monoteístas provocaron un enriquecedor intercambio de opiniones. No faltaron las menciones a otros filósofos y pensadores (Feuerbach, Voltaire, Unamuno, Schopenhauer…) ni a filmes relacionados, como Ágora o Quo vadis?.

El budismo se convirtió también en tema central de la discusión, pues Nietzsche lo señala como modelo de “religión” (recordemos que se trata de una religión no teísta, que difiere en gran medida de las religiones a las que la sociedad nos tiene acostumbrados). Nuestro autor encuentra mucho más realista y “sano” el planteamiento budista de lucha, no contra el pecado, sino contra el dolor, algo que es mucho más real y tangible.

Sin embargo, nuestro debate no se limitó a cuestiones de índole religiosa. El Anticristo tiene un gran componente social y político, y esto permitió conducir el debate hacia otras cuestiones. La discusión sobre los valores individuales brilló por la variedad de respuestas. ¿Debemos aceptar unos valores sociales impuestos, o cada individuo debe establecer sus propios valores? En el primer caso, ¿cuál es el criterio para decidirlos? En el segundo, ¿existe un límite a esos valores? En ese caso, ¿cómo definirlo? En una sociedad dominada por el egoísmo y el individualismo, ¿es esto posible? ¿Cómo afecta la globalización a esta cuestión? ¿Cuál es el papel de los medios de comunicación? Todas estas cuestiones, tan difíciles de responder, adquieren especial relevancia en el contexto de crisis económica y política en que se encuentra nuestra sociedad, y que algunos autores consideran consecuencia de una profunda crisis moral.

Llegados a este punto, la conversación se encaminó hacia el cuestionamiento de los sistemas político y económico vigentes. ¿Es la democracia el sistema más adecuado en este marco? ¿Es el capitalismo el culpable de nuestra situación actual? ¿Cómo podemos erradicar la corrupción, que prolifera con tanta rapidez? Ambos ámbitos, política y economía, están inevitablemente interrelacionados, y la lucha contra la corrupción como paso previo a la solución de la cuestión económico-política pasa necesariamente por la búsqueda del remedio contra la crisis moral mencionada.

Para cerrar el debate, los organizadores propusieron una lectura de la conclusión del libro. “A la historia sagrada se le llamará con el nombre que se merece, la historia maldita”, sentenciaba el filósofo. Fue sin duda un gran cierre para una sesión primeriza y, no obstante, rotundamente exitosa. Hubo quien celebró el fin del año con un sorbo de coñac, quizás para afrontar las pocas horas que le quedaban, y así hacer tiempo para la visualización que pudimos disfrutar más tarde de La vida de Bryan. Antes de irnos, para dejarnos con aún mejor sabor de boca, nos prometieron una segunda sesión. Dicen por ahí que tal vez nos embarquemos en el universo esteticista de Wilde, quién sabe. Mientras se mantenga el espíritu humanista contemporáneo, valdrá la pena.

Enrique Anarte Lazo

Puedes descargarte este archivo en versión PDF.

 
3 comentarios

Publicado por en 7 enero, 2012 en Revolutum

 

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3 Respuestas a “El Anticristo

  1. Ana Martín Tutor (@AnaMartiniCoke)

    26 enero, 2012 at 11:32 pm

    Enrique, qué decir, sorprendente, tanto este artículo como la primera sesión de muchas más, espero, del Café con Nietzsche.

     
  2. Maripi.

    2 febrero, 2012 at 9:41 pm

    !Hola kike! Deben ser estupendas esas tertulias.Tu comentario es digno de un futuro escritor.No creas que se me ha olvidado lo del barco.Si vienes el finde podrás conversar con Ernesto sobre Nietzsche lo ha leído bastante y parla tu sabes que no le falta.Besitos .Ipi.

     
  3. airewiki

    5 febrero, 2012 at 10:09 pm

    Qué bien,
    qué buenos momentos pasareis,
    que no os de pereza quedar,
    que luego os alegraréis 😉

     

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