RSS

LAS RELACIONES HOMOERÓTICAS RITUALES EN LOS PUEBLOS MELANESIOS

09 ene

El marco geográfico en el que nos encontramos es la Melanesia, que no es más que una de las divisiones de las numerosas islas de Oceanía. En esta división aparecen las naciones de Papúa Nueva Guinea, Salomón, Vanuatu y Nueva Caledonia. Numerosas etnias y grupos lingüísticos se concentran en estas islas. Grosso modo podemos distinguir dos grupos lingüísticos distintos: los hablantes de las lenguas papúes y los de las lenguas oceánicas melanesias, aunque existen unas 350 lenguas habladas por distintos grupos étnicos, a veces de reducidos tamaños. En este ensayo estudiaremos solo una pequeñísima parte de estas etnias, solo aquellas en las que se practiquen la homosexualidad ritual.

Según el antropólogo Gilbert H. Herdt, hay cuatro tipos ideales de prácticas entre individuos del mismo sexo: las estructuradas por la edad, por el género, por la clase y las igualitarias o gay. En el tema que nos corresponde, las prácticas en Melanesia, la variable principal que rige todas las prácticas entre personas del mismo sexo es la edad.

Antes de analizar estas prácticas hay que desprenderse del velo occidental, en el cual la homosexualidad es un pecado (en algunos países hasta un delito), una enfermedad o algo aborrecible. Tradicionalmente se ha considerado la práctica homosexual como anormal pero no es una idea válida a nivel universal, pues hay culturas en las que el concepto homosexual no existe. En nuestro marco geográfico a tratar, los hombres melanesios que participan en prácticas homosexuales rituales no son “homosexuales”, como veremos más adelante una vez que nos introduzcamos en el tema de debate, porque todas las relaciones sexuales hay que contextualizarlas en una cultura particular.

También hay que hacer una observación sobre el término “pederastia”, nombre que designa la relación entre un varón mayor con otro más pequeño, pues este concepto no existe entre los grupos indígenas estudiados.

Una vez realizada esta introducción y haber aclarado algunos puntos fundamentales de los temas que vamos a tratar, pasaremos a hablar de estas prácticas rituales en Melanesia. Primero comentaremos algunas prácticas de estos pueblos para luego centrarnos en los sambia y finalizaremos con una conclusión.

Para muchos pueblos, entre ellos los asmat (habitan una franja del extremo oeste de Nueva Guinea Occidental), la práctica sexual se define como un mbai, es decir, como una “amistad” de por vida con simpatía que no es diferente del matrimonio heterosexual. En general podemos decir que las prácticas homoeróticas se basan en la inseminación vía oral del más joven, pero podemos comprobar que en otras culturas también la inseminacón anal es bastante frecuente.

Entre los jaquai (tribu vecina de los asmat), la sodomía es el deber del mentor porque su papel es cuidar por la masculinización del joven. Según las creencias de este pueblo, la sodomía es la única forma de hacer al joven fuerte y masculino y de que en un futuro sea un gran guerrero. Lo mismo ocurre entre la cultura kumula, situados geográficamente en el área dela Meseta Papúaal sur del monte Bosavi, en la que los jóvenes (que son denominados “esposas” de los inseminadores) reciben semen a través del coito anal durante la iniciación para que “crezcan” y se hagan “grandes”. Aquí los niños comienzan la iniciación a los nueve años y su inseminador será el padre o el hermano de su futura mujer.

También entre los poblados del Trans-Fly, cerca del curso medio del río Fly, el coito anal es necesario para el desarrollo físico del hombre. En esta sociedad cuando a un joven le empieza a salir la barba, sus tíos maternos lo llevan a la casa de los solteros donde compartirá sus días con grupos de cazadores y con la “opción de las relaciones homosexuales con otros varones”[1]. Por último destacar que en la isla de “East Bay”, en el sector nororiental de Melanesia, los jóvenes en su adolescencia pueden practicar la masturbación mutua y que su abandono puede conllevar la práctica de relaciones sexuales anales con sus distintos amigos (pudiendo intercambiarse el papel del activo y del pasivo). Estas prácticas, según nos dice Davenport, no son más que los favores que se podrían esperar de la amistad.

Ahora pasaremos a casos más concretos. Tradicionalmente se ha denominado a la isla de Malekula (al norte de Vanuatu) como un locus classicus[2] de las relaciones homosexuales organizadas. Allí se encuentran al norte los big nambas. Para ellos la homosexualidad está altamente organizada en la que los hombres mayores (cuyo poder físicamente está representado en los grandes tamaños de sus penes) ayudan a que los más jóvenes se conviertan en hombres maduros. Según Guiart, los que establecen una relación homosexual son el abuelo paterno y el nieto.

Es muy curioso los nombres con los que se designan a una pareja homosexual durante esta iniciación, que son el de “esposa” y “marido de la hermana” o nilagh sen, aunque a veces se emplean los términos de “guardianes” o dubut y de “novicios”. Esta “pareja” se comportaría como cualquiera otra heterosexual, el “marido” puede tener celos de que otro hombre pueda mantener relaciones sexuales con su “esposa”, según nos relata Deacon[3]. También podemos comprobar que el dubut no puede tener relaciones sexuales con el joven durante su periodo de reclusión tras la circuncisión[4].

Estas prácticas homosexuales no las realizan por el simple placer sexual, sino por la creencia de que con ellas el órgano masculino del joven amante se pueda desarrollar fuerte y grande, pues para los big nambas un pene grande es primordial en el contexto de la dominación masculina. Una vez que el joven se convierte ya en un “hombre” puede tomar a otro joven como amante y empezar la iniciación. Además, estas prácticas hacen que el muchacho se cargue de un “poder” extraordinario.

Por último analizaremos el caso de los sambia que habitan las Tierras Altas orientales de Papúa Nueva Guinea con una población de unos 2500 habitantes repartidos en un territorio de selva muy extenso. Este pueblo también practica la homosexualidad ritual. Para ellos, como para muchos otros pueblos melanesios, el semen es un recurso muy escaso, tanto incluso que lo han fetichizado, convirtiéndolo en una “mercancía” con una personalidad propia.

Para entender las prácticas homosexuales entre los sambia hay que entender primero una idea muy importante: el papel de la mujer. Entre los sambia el rechazo a la mujer es una idea muy común por eso las relaciones entre un varón y una mujer son opuestas. Hay una creencia “universal” entre este pueblo que consiste en calificar a la esposa como un ser inferior y como agotadora de los hombres debido en gran parte a sus fluidos menstruales y vaginales. Por esta razón las relaciones sexuales entre ambos deben ser muy espaciadas para evitar el agotamiento, el envejecimiento y/o la muerte prematura del hombre.

La mujer madura de forma natural porque sus cuerpos contienen un órgano de sangre menstrual (tingu) que acelera su desarrollo. Esto no ocurre lo mismo cuando se trata del varón, que no puede madurar de esta forma sino que necesitan el semen para ello. Los hombres sambia creen que sus órganos seminales no producen semen por sí solos, sino que se necesita la ayuda de inseminaciones y prácticas rituales.

Esta iniciación  comienza cuando el joven tiene siete o diez años y son llevados a la casa de los solteros donde no podrán tener contacto con ninguna mujer. A lo largo de su infancia, los jóvenes tienen que pasar por seis iniciaciones durante los próximos diez o quince años, dentro de las cuales en la primera etapa (la llamada moku) se practican las felaciones. En ese periodo los muchachos aprenden a ingerir el semen de jóvenes de más edad a través del sexo oral porque el beber semen hará al adolescente más grande y fuerte, estando prohibido invertir los papeles de mamador/mamado. Todos los varones sambia tienen que pasar obligatoriamente por estas dos etapas: primero son mamadores y luego serán mamados.

Ahora hablaremos de las categorías culturales principales del semen entre esta tribu. El semen será, por tanto, un recurso que será consumido, producido, “conservado”, “invertido” y “gastado”. Antes de continuar tenemos que tener muy en cuenta las creencias de los sambia, a saber: el semen es el fluido humano más precioso y apreciado siendo vital para la procreación y el crecimiento, siendo muy escaso; los sambia solo conciben el placer sexual en correspondencia con otra persona, es decir, el placer sexual[5] solo se concibe con otra persona, no existe la idea de masturbación;  cuando los hombres hablan del deseo erótico suelen referirse a las salidas sexuales (boca o vagina); y las relaciones sexuales se pueden dividir entre trabajo (wumdu), que no es más que la procreación, o como juego (chemonyi), copular repetidas veces con un joven a sabiendas que él no procreará. Según Gilbert H. Herder podemos distinguir cinco tipos de categorías culturales que son:

  1. Juego erótico: es básicamente el chemonyi, gastar el semen para conseguir el orgasmo. Se prefieren más los contactos entre varones que entre mujeres, ya que una esposa (que no es más que una propiedad sexual) es menos excitante que un joven o una mujer virgen. Esta categoría también es empleada en las felaciones homosexuales, aunque el receptor de semen lo toma para su “crecimiento”.
  2. Procreación: contactos heterosexuales de genital a genital que produce el nacimiento de una descendencia. La inseminación oral de la mujer prepara al cuerpo y lo fortalece para hacer niños. Esto también hace que la mujer pueda crear leche materna, con la creencia de que el semen se transforma en leche. Dentro del vientre, la leche se transforma en tejido fetal: hueso, piel, músculos y órganos.
  3. Crecimiento: el crecimiento humano se debe a la ingestación de semen o sus equivalentes (leche materna o nueves de pandanáceo). El crecimiento masculino es debido a las inseminaciones durante su infancia, asemejando las felaciones con el amamantamiento. Estos espermas serán distribuidos por el cuerpo y harán madurar la piel, los huesos y el cráneo. El semen también será acumulado como un embalse en los genitales del joven y su función es el desarrollo del vello corporal y el de un pene maduro, además de para poder tener contactos sexuales posteriores.
  4. Fortaleza: el semen masculiniza el cuerpo de una persona. “En términos masculinos sambia, la fortaleza es un producto de transacción que hace uso de la secreta adquisición sexual de semen de otros hombres por parte del padre, que luego él utiliza para alimentar a su esposa, cuyo cuerpo, a su vez, tiene una capacidad ‘natural’ para almacenar el fluido y convertirlo en alimento de pecho que fortalece y madura al niño”[6].
  5. Espiritualidad: es una composición de elementos naturales y sobrenaturales. En esta categoría están los espíritus familiares más importantes que se cree que los hombres varones los transmiten mediante el semen. Los muchachos solo heredan a los familiares del padre mediante el semen. También la concepción del alma entra en esta categoría, que muchos creen que es producto del esperma del padre.

Como conclusión podríamos decir que la fellatio homosexual significa un “amamantamiento” (semen simbolizado como leche materna) para hacer “crecer” a los más jóvenes para que alcancen el status de hombre. Con el semen no solo se “crece” y se convierte un muchacho joven en “hombre” sino que conlleva más significados, como hemos visto por ejemplo entre los sambia. El semen es vital para la creación del feto, es decir, el varón desde antes de nacer ya está consumiendo semen del padre, sino también para tener fuerza, para su virilidad y para poseer un pene grande y fuerte, algo primordial en estas sociedades. Además, como hemos visto, el semen transmite la herencia por línea paterna al hijo, es decir, a los espíritus, a sus antepasados, por ello tenemos que entender estas prácticas no desde nuestras perspectivas europeas, sino desde las creencias y costumbres de estos pueblos. No podemos conocer o aceptar unas prácticas o unos ritos sin haberlos contextualizados antes o sin conocer primeramente parte de sus creencias.

 David Granado Hermosín

Puedes descargar este archivo en PDF


[1] Busse, Mark William. Sister Exchange ammonh the Wamek of the Middle Fly. Dissertation, University of California: San Diego, 1987.

[2] Según nos ha transmitido Michael R. Allen.

[3] Además Deacon pudo ver que el coito anal homosexual se realizaba de pie.

[4] Layard, que ha podido comprobar esto, afirma que esta operación es distinta a la realizada por los judíos y que, por tanto, habría que emplear un nuevo término. Para ello Layard crea el término de “circun-incisión” (en la que se hace solo un corte longitudinal) y el de “superincisión” (en la que se hacen dos cortes).

[5] Para un sambia hablar de sexo solo se puede hablar como duvuno (que significa empujar o penetrar) en la boca de un joven o en la vagina de una mujer, o como laakelu mulu (que significa lucha del pene) que no es más que liberarse de la erección del pene a través del “orificio de bambú” (metáfora que designa la boca del joven) o por la “cosa allí abajo” (vagina).

[6] Herdt, Gilbert H. Homosexualidad ritual en Melanesia. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, D.L. 1992, pp. 241-242.

 
11 comentarios

Publicado por en 9 enero, 2012 en Revolutum

 

Etiquetas:

11 Respuestas a “LAS RELACIONES HOMOERÓTICAS RITUALES EN LOS PUEBLOS MELANESIOS

  1. RAMON GARCIA

    21 marzo, 2012 at 12:27 am

    LOS FELICITO POR SUS COMENTARIOS QUIERO UNIRME A USTEDES Y ME PARECEN MUY INTERESANTES SUS ESCRITOS YO HACE 2 AÑOS ESTOY TRABAJANDO LA TEMÁTICA DE LA MASCULINIDAD EN TODOS SUS ROLES ESPERO ME CONSIDEREN PARA MANDARME INFORMACIÓN
    LES MANDO UN CALUROSO ABRAZO Y ESPERO ESTAR EN CONTACTO CON USTEDES

     
  2. RAMON GARCIA

    21 marzo, 2012 at 12:38 am

    LA MASCULINIDAD, ES MUY AMPLIA EN TODAS LAS VERTIENTES Y LOS ESTUDIOS QUE ACTUALMENTE SE HAN ECHO AL IGUAL CON LAS PRACTICAS HOMOHEROTICAS NOTAMOS QUE ES UN APRENDIZAJE DE LA SEXUALIDAD Y SATISFACCIÓN HEROTICA Y SATISFACTORIA DE TODO SER HUMANO NO SE PUEDE DETENER AL CONTRARIO CONTINUAR EXPERIMENTANDO Y APRENDIENDO SOBRE NUESTRA SEXUALIDAD.

     
  3. Miriam Sivianes

    25 marzo, 2012 at 6:05 pm

    Gracias por los elogios. Estamos abiertos a toda participación así que si dispones de un artículo en esta línea o de nuestra línea H, puedes enviarnos tu colaboración al correo.

    Un abrazo

     
  4. David Granado

    13 abril, 2012 at 11:18 pm

    Como autor del artículo, me gustaría agradecerle el comentario y le invito a leer un libro magnífico sobre ese tema: Herdt, Gilbert H. Homosexualidad ritual en Melanesia. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, D.L. 1992.

     
  5. Antonio Cabral Mesa

    5 octubre, 2012 at 8:10 pm

    Interesante, pues pocos dedican tiempo a estos temas por así decirlos tabú, y se ve que el artículo está muy curtido. La sexualidad muchas veces es la gran olvidada y es algo de primordial atención para entender las relaciones humanas. Salvo en la Arqueología de Genero o en la Arqueología de los sexos, es un tema poco discutido y debatido. ¿Sois arqueólogos o antropólogos?. Salud.

     
  6. David Green

    29 diciembre, 2012 at 3:34 am

    Con esta ensayo, y de acuerdo a que los niños sodomizados al crecer no son homosexuales, se puede afirmar que las relaciones sexuales con niños son sanas siempre y cuando sean consentidas. Es así o me equivoco? Me gustaría mas información. Saludos. Buen articulo. Soy psicólogo infantil.

     
  7. Miriam Sivianes

    29 diciembre, 2012 at 4:15 pm

    Buenas David, le respondo en nombre del equipo, esta es una investigación/ensayo que nuestro compañero tocayo suyo realizó, para un trabajo de antropología. Como usted puede ver, no se puede aplicar esa “costumbre” a occidente, pues se trata de otra sociedad con otros principios, en el caso de los melanesios, estas prácticas están aceptadas.

     
  8. David Green

    7 enero, 2013 at 10:28 pm

    Si claro, entiendo la postura en que los puse, yo se que legal y psicologicamente hablando los niños no estan aptos para una vida sexual, pero al leer el articulo, me hace pensar teorias contrarias. Gracias por su investigacion, al igual que la mayoria en occidente la pedofilia es algo en lo que yo estoy en contra y como psicologo no lo apruebo. Un saludo.

     
  9. guillermo leon rua

    29 marzo, 2013 at 4:42 am

    me gusta mucho gracias por su informacion,,,

     
  10. Carlos

    3 septiembre, 2013 at 11:31 pm

    Excelente artículo. Muy interesante e instructivo.
    Gracias por compartirlo. Saludos desde San Salvador.

     

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 436 seguidores

%d personas les gusta esto: