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Entre el maíz….

22 Ene

Entre el maíz. Cuesta creer que todavía hoy existan familias que cenen, cada día, a la luz de las velas y que se desplacen con carros tirados por caballos para ir a la ciudad. Sin televisión, sin tecnología punta, sin evolución, sin globalización… Bueno sí, sí que de vez en cuando se los ve en el supermercado, aunque esto casi seguro de que no es una decisión premeditada sino forzada. Tal vez la descripción que haga El Bosque (más conocida como The Village, su título original) resulte extremista y hasta artificial, pero basta con merodear las zonas más country, como por aquí se describe esta área de Pennsylvania central, de los alrededores de Harrisburg, Filadelfia u Ohio para darse cuenta de que estas familias sí que existen.

Quien recorra las carreteras de la Pennsylvania “más profunda” podrá disfrutar de paisajes asombrosos que esconden un secreto a voces, una de las particularidades de un país que parece tan avanzado y a la vez se aferra con fuerza al pasado y a la religión, cual Europa renacentista… La cultura Amish es uno de los secretos mejor difundidos de Estados Unidos y también uno de los, tal vez, más interesantes.

Atravesando los bosques de robles anaranjados por el frío otoñal intento pensar en la belleza del paisaje que me rodea, pero no puedo evitar preguntarme acerca de las diversas casas que se van sucediendo, a cada cual más solitaria, aislada, siniestra… Si algún día tienes la oportunidad de circular por estas desgastadas carreteras que atraviesan los extensos bosques de Pennsylvania, deja de escuchar tu iPod o de leer tu libro durante unos minutos y observa a tu alrededor. Baja la ventanilla, inspira y siente ese olor a siglos pasados que se respira en el ambiente. Maíz. Robles. Frío.

¿Locos? ¿Radicales? ¿Diferentes? No lo sabría decir; y sin embargo nos sigue pareciendo extraños como componentes de una sociedad contemporánea, europea, avanzada, civilizada… En cualquier caso,  nadie podría decir que el pueblo Amish no sea ninguna de estas cosas; sería una idea totalmente refutable. Se trata de una cultura diferente, y como cultura debe ser escuchada, comprendida y respetada. La pregunta sería hasta qué punto, pero eso no me interesa en este momento. Lo que me interesa en este momento es haceros sentir lo que he podido sentir en los últimos meses mientras recorría las desgastadas, enrevesadas y anaranjadas carreteras de Pennsylvania central. En esos momentos, aunque intentaba sentir la naturaleza, sólo podía pensar en esta gente, esta cultura que hace de la naturaleza y de la sencillez su modo de vida.

Maíz. Robles. Maíz. Frío. Maíz. Agua. Maíz. Lluvia. Maíz. Humo. Maíz. Niebla. Maíz. Casas. Maíz. Maíz. Maíz.

Alejandro Bolaños García-Escribano

Bájate este archivo en versión PDF.

 
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Publicado por en 22 enero, 2012 en Viajes

 

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