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Ten cuidado que muerdo

21 Feb

Trozos de cuero que  no hace mucho habían configurado ese juguete esférico llamado pelota estaban esparcidos por todo el patio,  bañados por un intenso sol veraniego que hubiera disuadido a cualquier persona sensata de abandonar el hogar. Y eso que ni siquiera eran conscientes de la poco sutil amenaza que se había paseado tan cerca del lugar donde dormían la siesta.

 Hace tiempo que la bestia se fue, quizás por otra presa o a por alguien de su especie para no sentirse tan sucia. La bestia puede caminar por la calle sin que la veamos cuando no se le apetece dar espectáculo. Se cubre con una gabardina y se hace pasar por profesor de tecnología en cualquier instituto, dispuesto a devorar los proyectos a los que los alumnos  dedican su tiempo con tanto esmero. La bestia es sádica y lo sabe.
A la bestia le encantan los perros, menos los que tienen mucho pelo porque dan calor, sin embargo siente un terror reverencial hacia los gatos, auténticos aristócratas de la naturaleza de la ciudad. Esa creencia generalizada de que a la bestia le conmueven las niñas es mentira, siempre le dan indigestión con todos esos ricitos y lacitos. Por cierto los niños tampoco le gustan porque suelen ir armados con tirachinas, pistolas de agua o cosas así y el plástico le da alergia. Así que entre los humanos su comida favorita son los adolescentes, por raro que parezca ya que tienen mala fama incluso entre los de su propia especie.

Y la razón de que a nuestra bestia le gusten los adolescentes es que suelen ir cargaditos de aparatos tecnológicos: Móvil, ipod y cosas de esas que pirran a las bestias (Una vez que separa el plástico de sus componentes por supuesto)
Así pues,  podemos deducir porque la bestia se considera moderna y a la moda, a los adultos no suele probarlos, ya que ni siquiera reparan en ella cómo una bestia, si no que utilizando su gran capacidad de raciocinio, llegan a la conclusión de que es algún trauma infantil desconocido y se hacen en seguida con un psicólogo (en caso de que no lo tengan ya).

Es por eso que la bestia tiene grandes fans entre los psicólogos que hasta le crearon un grupo en Facebook. Eso complació bastante a la bestia  que se comió a las hijos adolescentes de los creadores (e incluso hizo un pequeño esfuerzo y se comió un par de bebes) para librarles de la carga económica que les suponían.

No hay que decir que para la bestia fue un placer, ya que todos tenían aparatos tecnológicos último modelo que fueron muy  de su gusto. Una vez la bestia acorraló a una jovencita en un callejón, pero perdió un poco el interés al ver que la chica pertenecía a una secta anti-tecnológica, sin embargo la víctima sufrió al momento un fuerte ataque de síndrome de Estocolmo y se abalanzó a besar a la bestia, esta huyo gritando que era una bestia decente que solo se apareaba con las de su especie. Fue un buen susto para ella y decidió que a partir de ese día solo se dedicaría a los machos, sin embargo la chica apareció en su vida de una forma inesperada.

Un día entró en uno de estos extraños quioscos donde venden cualquier cosa que contenga letra impresa (llevaba su gabardina de profe y manchas rojas en los dientes  tras el festín que se había dado con un alumno que esperaba como mínimo un diez en su barco que imitaba al mítico Titánica y su obra como postre ) Su intención era destrozar el lugar porque necesitaba quitarse el regusto a madera cuando topó con un ejemplar de un nuevo libro que se anunciaba como best-seller mundial: Ten cuidado que muerdo, desgarradora historia de una joven que se enamora a primera vista de un ser de bestial belleza en un callejón.

Al principio llamó su interés ya que le gustaban las historias de jovencitas asesinadas en callejones y se dedicó con ilusión a la lectura imaginando que sin duda alguna era un libro con tantas páginas porque describía con todo detalle el desmembramiento de la víctima, sin embargo su decepción fue mayúscula cuando la chica se salva  porque la criatura ve en ella  a su antigua amante con la que había decidido pasar el resto de su inmortal vida hasta que había sido asesinada por su peor enemigo.

La bestia cuando quiere es una gran lectora y en diez minutos terminó el libro que contaba con unas seiscientas páginas y descubrió que tendría veinte continuaciones, aunque ante la insistencia de los fan la autora (que no era otra que la odiosa niña de la secta anti-tecnológica) no descartaba la idea de ampliarla.

Un detalle de importancia la protagonista del libro se llama Titilante. A partir de ese momento la bestia dejo de ser un cazador de adolescentes para convertirse en su presa. Las chicas le pedían a gritos que brillara en la oscuridad con luz verde fosforito como había hecho para Titilante en aquel callejón, o que les arrancara pedazos de los hombros, algunas incluso le rogaban que se las zampara en seguida y sus nuevas seguidoras eran insaciables.

Aunque los chicos tampoco se quedaron atrás, ya que las novias al no encontrar nada bestial en ellos les habían dejado (la ortodoncia les había puesto los colmillos en su sitio y esas cosas), además ni siquiera emitían una luz verde fosforito en la oscuridad, ni eran desgarbados y deformes cómo la bestia.

Todo esto  hizo reunirse a unos pocos valientes en manada con todas las cosas de plástico que poseían y se las tiraron a la bestia (dejemos claro que no eran suicidas, salieron corriendo en seguida) que se cansó de tanta ñoñería y se los comió a todos (menos a uno de esos Heavy de mucho pelo, ¡qué asco!)

Lo que no pudo prever fue que las chicas interpretaron ese momento como el clímax de Ten cuidado que muerdo cuando  en medio del Acantilado del Amor Desolado la bestia pelea por el amor de Titilante con su enemigo Obscurus Buenorros (que por cierto no posee camisas, ni camisetas, ni nada que se le parezca).  Las jóvenes en medio de un griterío exaltado general no dejaban de hacerse fotos y lo que es  aún peor ¡Le hicieron fotos a la pobre bestia!

Ante esto la bestia se hartó y se las comió también, con el paso del tiempo un nuevo libro sobre el amor imposible de una chica y un piojo con poderes especiales se llevó la fama de Ten cuidado que Muerdo y la bestia pudo volver a dedicarse a sus cosas, pero antes le debía una visita a la muchachita del callejón.

Estaba sola en su casa escribiendo lo que esperaba que fuera la novela que volviera a llevarla a la fama: Solo te mordí un poco (el diario de la bestia sobre cómo vivió ella su romance con Titilante) se acercó sigilosamente, disfrutando del momento se movió por todos los ángulos observando a la criatura que tanto le había hecho sufrir: Su camiseta de Peace and Love, sus pequeños pies en zapatos de esparto y la ensalada a medio terminar sobre la mesa… ¡Encima era vegetariana! sin pensarlo más se la tragó entera, de la forma adecuada de devorar a una señorita de los pies a la cabeza, mientras esta da gritos como una posesa. Después la bestia se comió y destrozó otras muchas cosas, tras lo cual abandonó la casa por el patio donde se ensañó a conciencia una pelota que allí había.

Carmen Romero Lorenzo

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Publicado por en 21 febrero, 2012 en Tintero

 

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