RSS

ARTETERAPIA: ARTE PARA TODOS, ARTE ÚTIL, ARTE NECESARIO

20 Mar

Nuestra cultura global contrae, de cuando en cuando, unos tics extraños o decididamente perversos que nacen de la confusión y confusión quieren producir. Así que empezamos por colocarnos alto el moño, a lo Rottenmeyer, para puntualizar algo. Hoy, al parecer basta con unir la palabra “terapia” con cualquier cosa y… ¡tatachán!: revelamos un nuevo camino iluminado hacia los paraísos de la plenitud personal. ¿Que comer helados tiene para alguien un efecto salvífico? Pues ya quedó inventada la heladoterapia. Y así, un bullicioso etcétera.

Expresando mi respecto por este amplio conjunto de variedades “todoterapéuticas”, que, al menos, no suelen resultar muy perjudiciales, debo aclarar que la arteterapia se diferencia radicalmente de todas ellas.

Arteterapia es una modalidad de intervención asistencial y/o formativa extendida por todo el mundo, y cuya formación oficial requiere titulación universitaria. Tomando como referente los países europeos con los que compartimos el Espacio Común de la Enseñanza Superior, en todos existen estudios oficiales en arteterapia conducentes a titulaciones de grado y/o de posgrado. Tenemos ejemplos de los tres modelos formativos: Arteterapia sólo como titulación de grado (Holanda), sólo de posgrado (España) y combinación grado + posgrado (Alemania).

Aclaremos también que el término arteterapia alude al conjunto de lenguajes expresivos que utilizan como vehículo cualquiera de los medios creativo-apreciativos disponibles: artes plásticas y visuales, música, danza, literatura, hibridaciones… Sólo así se puede garantizar un acceso global a la complejidad de los problemas que habitualmente se afrontan con la mediación artística.

 Un breve vistazo histórico al movimiento arteterapéutico

Utilizar el arte con fines personalmente terapéuticos o socialmente beneficiosos es tan antiguo como el arte mismo. Aquella mano impresa en la pared de la caverna, hace 20.000 años, consagró a la expresión artística como una fiel compañera de viaje de la humanidad, desde sus orígenes. La lista de artistas que encontraron en el recinto de la creación una vía para su mejora personal, sería interminable.

Sin embargo, la utilización sistemática del arte como recurso terapéutico tuvo un origen concreto. Es decir: junto a la concepción inespecífica de la arteterapia como medio para el fortalecimiento personal o social, realizado de modo no sistemático ni –frecuentemente- intencional, la arteterapia en su sentido específico es una modalidad de intervención que requiere una preparación concreta.

El movimiento arteterapéutico arranca de dos raíces, cuya polarización en ámbitos de aplicación diversos dibuja, desde el origen, dos grandes vertientes: su proyección socioeducativa y su proyección sanitaria. En la década de los 30, fue Margaret Naumburg, psicóloga y educadora estadounidense, quien difundió en sucesivas publicaciones el término “arteterapia” o “terapia artística”, perfiló sus presupuestos teóricos y diseñó estrategias concretas de actuación. Su obra fue continuada por Florence Cane y, sobre todo, por la también profesora de arte Edith Kramer, cuya labor durante la década de los 50 enla Escuelamulticultural Wiltwyck, con chicos problemáticos de los suburbios neoyorkinos, sentó las bases del tratamiento arteterapéutico para el control de la agresividad y la prevención de riesgos de adicción en contextos conflictivos.

Paralelamente, en el Reino Unido se estaba extendiendo en contexto hospitalario o ambulatorio la utilización de la creación plástica como instrumento de curación, rehabilitación o inserción social del enfermo físico o psíquico. Todo empezó cuando el pintor Adrian Hill, enfermo de tuberculosis durantela II GuerraMundial, utilizó su creatividad artística como medida de gestión emocional y proyección constructiva durante su convalecencia hospitalaria. Otros enfermos se le unieron, y pronto los médicos observaron que el grupo de “pacientes que pintan” afrontaba las limitaciones impuestas por sus traumas físicos y psicológicos más positivamente que el resto de pacientes, favoreciendo un más pronto restablecimiento o bien la asunción menos traumática de su situación. A partir de ese momento, médicos, profesores de arte y creadores plásticos difunden este tipo de tratamiento, básicamente en el ámbito sanitario.

En 1946, Edward Adamson fue el primer artista contratado a tiempo completo para desarrollar una labor arteterapéutica en un hospital. Si ya en 1982 se reconocía la profesión de arteterapeuta porla Nacional HealthService, poco después se produce la admisión oficial dela ATcomo perfil profesional en el seno del Ministerio dela Saludbritánico con un estatus protegido, formación reconocida que se imparte desde 1970 y un registro de estado para los profesionales. En la actualidad, la profesión del arteterapeuta está perfectamente integrada en el sistema público de salud de algunos países como Reino Unido.

Hoy por hoy, en Europa y en el entorno anglosajón, la arteterapia ha alcanzado niveles de profesionalización que introduce esta modalidad asistencial en prácticamente todos los ámbitos del riesgo social, del riesgo sanitario, en entornos educativos y otros ámbitos.

Arteterapia ¿para quién?

Desde que a mediados del siglo XX se extendieran las prácticas arteterapéuticas para tratar niños conflictivos de los suburbios neoyorkinos y, en otro entorno, enfermos hospitalizados, no han parado de diversificarse y ampliarse sus ámbitos de aplicación. Hoy encontramos un uso flexible y adaptado a los múltiples requerimientos de una sociedad que demanda, cada vez más, aprender a canalizar personalizada y constructivamente su vida emocional. Así, un mosaico heterogéneo de situaciones ha suscitado marcos receptivos a la arteterapia, como intervención asistencial cualificada.La ATse ha convertido ya en un instrumento de mejora personal y social aplicado al tratamiento de psicosis (particularmente autismo y esquizofrenia), neurosis (ansiedad, depresión), impacto psicológico de enfermedades físicas (cáncer, fibrosis quística, fibromialgia, etc.), y trastornos psicosomáticos; situaciones de desventaja o conflicto sociocultural (víctimas de maltrato, abuso o abandono, maltratadores y personas que han cometido agresión, reclusos, adictos a sustancias psicoactivas, etc.) En realidad, cualquier situación problemática que desborde las habilidades de afrontamiento de una persona, puede convertirse en el marco de intervención arteterapéutica.

Pero hablemos de salud…

Habrá que reconocer (poco remedio queda) una tradicional y siniestra vinculación entre arte e insania. A nadie de los que estamos en esto nos agrada, pero lo cierto es que la imagen del artista genial, medio o completamente loco, marginado o automarginado social, insuflado por las musas o colgado de su raro planeta con la ayuda de la absenta (y equivalentes), pesa como una losa entre los estereotipos sociales que circulan.

Hay una verdad en todo ello: sólo nos acordamos de Santa Bárbara (sufrida patrona de las tormentas) cuando truena. Es decir: cuando necesitamos, de manera urgente e impositiva, dar salida a un conflicto emocional, estructurar nuestras motivaciones y metas, gestionar más eficazmente nuestra energía… vamos, cuando truena. Todos hemos escrito algún poema desesperado en momentos –más o menos adolescentes- de desengaño amoroso, hemos compuesto al idolatrado ser una canción (por lo menos, sentida), o dado forma visual al inquietante contenido de un sueño.

Y es cierto: los sistemas de expresión/creación artística proporcionan válvulas para regular y orientar nuestra energía, tomar conciencia de los elementos que traman situaciones complejas, fortalecer recursos de afrontamiento… todo ello huele a  visitar los oscuros sótanos poblados de fantasmas que no nos dejan dormir.

Pero quiero aprovechar estas 1200 palabras permitidas para destacar el lado blanco de la moneda: el nexo estrecho entre arte y salud. No hay que esperar a alcanzar (o que nos alcancen) situaciones límite, para hacer un uso saludable del arte. La dimensión constructora de la creación/apreciación artística hace que, de la mano dela AT, el arte abandone el recinto elitista y helado de los museos para inmiscuirse en la vida cotidiana. En la vida de quien busque su crecimiento personal, mejorar recursos comunicativos, fortalecer su empatía, conseguir una más eficaz regulación emocional y un rendimiento cognitivo más flexible, creativo e integrador.

¿Cómo el arte, tan evanescente y minoritario, puede alcanzar objetivos tan mundanos y universales? ¿Cómo puede convertirse en mediador y constructor de paz personal, paz personal para la paz social? Si mi querida Miriam, algún día, me concede otras 1200 palabras, volveremos a hablar de arteterapia.

Pilar Mª Domínguez Toscano

Presidenta dela AsociaciónAndaluzade Arteterapia

Profesora Titular dela Universidad de Huelva

También puedes leer este artículo en PDF.

 
1 comentario

Publicado por en 20 marzo, 2012 en (H)arte

 

Etiquetas:

Una respuesta a “ARTETERAPIA: ARTE PARA TODOS, ARTE ÚTIL, ARTE NECESARIO

  1. arteterapia para adultos mayores

    14 julio, 2014 at 11:47 pm

    Excelente y completo artículo acerca de la arteterapia.
    un saludo cordial,
    Roberto

     

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: