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Obertura in Sol Maggiore

11 Jun

Aunque por el título pareciese que nos encontramos ante una clase de música o quizás de humanismo italiano (que nunca vendría mal en el mundo háchido), lo cierto es que introducimos una sección hasta ahora no ocupada, la sección de viajes por el mundo.

La razón de una sección de viajes en una revista de humanidades no es, bajo punto de vista de un servidor, algo demasiado descabellado. Un viaje no es ni más ni menos que un punto de partida a un mundo nuevo y fascinante del que el viajero, así como el lector que se sumerge en un libro y es capaz de vivirlo y sentirlo como aquél al que le sacaba polvo Bastian Baltasar Bux, lo llena de experiencias y momentos que no puede olvidar. Un viaje es permitirse dar un paso más allá, aventurarnos a salir de nuestra casa, dejarnos llevar y perdernos en los lugares más insospechados. Aquel que viaja se adentra sin quererlo ni planearlo en el mundo de aquellos que no son más ellos mismos, sino que son ya parte de ese camino interminable que circunda el mundo, al que cierto bromista le dio hace tiempo una forma redondeada. Pues todo viaje de mil millas empieza por un solo paso, y como ya un buen viajero dijo en una ocasión, cuando una persona aprende a caminar y camina ya no hay camino, se hace camino al andar.

El viaje nos ofrece salir de nuestro pequeño mundo, verlo desde otra perspectiva, otro ángulo; y cuando uno consigue dejarse llevar descubre que su propia vida no es más que sólo un trozo de página de un fascículo de la inmensa enciclopedia que conforma este mundo. Cuando uno viaja es capaz de salir de su pequeño espacio, salir de la pecera para adentrarse a nadar en el mar y descubrir el auténtico poder de sus aletas. Un viaje también nos da tranquilidad. Pues todos aquellos que estamos enamorados del arte del viajar sabemos con certeza que todo viaje nos ha dado una visión del mundo que ha empequeñecido nuestras minucias diarias y ha engrandecido nuestra vida. Todo problema se hace insignificante cuando descubrimos lo grande, hermoso y rico que es este mundo y lo poco importante que son respecto a éste los pequeños baches de nuestra vida. Y nadie que haya puesto su empeño real en viajar ha dejado de hacerlo con los años si sus circunstancias se lo han permitido. Llegados a este punto, podemos afirmar dos cosas: primero, viajar es adictivo… y segundo y aunque suene un poco flowerpower, cura el alma de pequeños problemas.

En esta sección trataré de compartir con vosotros, de la mejor forma que sé, las experiencias que he tenido en mis viajes, la forma de enriquecerse en los lugares en los que he estado, las formas de eludir ciertos pagos innecesarios (viajar barato permite viajar más) y de evitar problemas de interculturalidad (siempre viene bien un consejo de Popeye, a mí me vinieron de perlas). En resumen, vamos a aprender a Vagabundear como Dios manda.

Y para aquellos que se pregunten por qué esta Obertura va en Sol Maggiore, os diré que el primer destino con el que abriré la sección es una tierra antiquísima y muy bella a sólo un pasito de nosotros y que incomprensiblemente ha quedado desconocida para muchos: la isla de Cerdeña.

Carlos Domínguez,

H de Humanidades

Descarga este artículo en formato PDF.  Introducimos de esta forma la sección del viajero.

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Publicado por en 11 junio, 2012 en Viajes

 

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