RSS

La Patria y la lluvia

06 Feb

Capitales europeas, Turín.

En Turín llueve esta tarde. Los turineses, a diferencia de los sevillanos, que copan Twitter con sus mensajes de desasosiego por la lluvia, la aceptan en un acto que a estas alturas de Turín, no es ni siquiera estoico. Turín está lleno, o llena, de soportales para que una reina pudiera ir a su palacio desde cualquier punto sin mojarse.

También llueve en la Piazza Della Republica, donde hay un mercado que los inmigrantes de aquí y de allá colapsan todas las mañanas que pueden. Mientras la banca española necesita pochocientos mil millones de euros para sanear la deuda, su deuda son los tomates, las lechugas y demás verduras.

El barrio de San Donato, justo al lado de la susodicha plaza, nunca le ha dado nada a nadie. Pero está Turinlleno de gente que ya no tiene país. Corso Regina Margherita, que atraviesa el quartiere, está llena de sucursales de Western Union, una empresa que se dedica a transportar el dinero de un país a otro.

No negaré que desde mi ventana de estilo francés las vistas son a otra ventana del mismo estilo. Pero mirando hacia debajo desde mi tercer piso se puede ver pasar al relente que soplaba aquel día en el norte de Siria. En la ciudad de Turín la mayoría de la gente no es turinesa. No hay himno. Los himnos son canciones fabricadas en serie por fiat, que es la empresa que ha dado trabajo a esta ciudad durante las últimas décadas. Los himnos son canciones de titaneo. Hay titanes que sin tela, y con un hambre de remiendos irascible e inhumana se han quedado sin bandera.

¿Quién puede tener patria cuando Don Nadie le echó del país por su guerra contra el Señor Cualquiera? ¿Dónde está y qué es exactamente el horizonte?

Y cuando vuelve a pasar el relente por debajo de mi ventana, con vistas a otra ventana de la Via Industria, sigue lloviendo. Para mí, para el relente, para el señor Indio que tiene una tienda en la esquina, y que, por h o por b, siempre está abierta y con la cerveza más barata. Llueve.

Supongo que también lloverá en la Crocetta, donde habitan los turineses más de Turín que existen. Y en el centro, donde la reina ordenó construir soportales. Porque aquí llueve para todos, pero la reina se mojó su blanquecina tez menos.

El horizonte, para el resto, son las lentillas azules que se ponen los ojos marrones cuando se cambian el nombre. Cuando la patria desaparece.

Fernando Camacho.

La Patria y la lluvia

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en 6 febrero, 2013 en Tintero

 

Etiquetas:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: